Ruta del Bronce: Orilla del Pantano del Rumblar, Fortín de Migaldias, Calzada Romana: Glagea Strata, Molino de Viento, Ermita.
Bellísima ruta por la Sierra Morena, en la Dehesa del Cristo, entre Baños de la Encina y el embalse del Rumblar, con unos senderos de excepción incluidos en el conjunto de Senderos del Bronce, aunque también los romanos y los pastores trashumantes de épocas más modernas dejaron por aquí su huella y en el que uno de los castillos más antiguos de Europa nos acompañará parte de nuestro caminar.
El embalse del Rumblar, un afluente del Guadalquivir formado en el propio embalse por la unión de los ríos Grande y Pinto.
FORTÍN MIGALDIAS
Migaldías.- Viejo Fortín argárico (4000 años) que permitía a otros poblados mayores (Peñalosa y Verónica) controlar la explotación minera de la cuenca del río Rumblar.
Las estructuras del fortín son de forma oval o rectangular, con muros gruesos y techado por una empalizada de madera, lo que permite el acceso al interior, donde se han recuperado registros arqueológicos.
CASTILLO DE BURGALIMAR
Lo primero que descubrimos fue su verdadero nombre: Burry Al-Hamma…..... con ese nombre ya teníamos claro que estábamos ante una fortaleza de origen árabe, pero nos alucinó mucho saber que trata de uno de los castillos de la época almohade mejor conservados de España , algunos aseguran que el más antiguo, pero ahora te contamos eso, vamos por partes.
Pero espera, que además es uno de los castillos más antiguos de Europa ¡Alucina vecina!
El Castillo de Burgalimar fue declarado Monumento Histórico Nacional en el año 1931
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Diagnosis de la Ruta:
Esta completa ruta en la que no solo disfrutaremos con nuestra caminata sino que además aprenderemos algo de minería y poblados de la era del bronce, arquitectura ancestral, huertos en ladera y cultura tradicional. Todo esto aderezado con vistas hacia un bello embalse como es el del Rumblar, y en el que uno de los castillos más antiguos de Europa nos acompañará parte de nuestro caminar.
Nos iniciamos en la parte norte de Baños de la Encina, justo en el borde del pueblo, en el llamado Llano del Santo Cristo donde una gran explanada y un cartel interpretativo de la ruta nos adentrarán en el mismo. Una carretera asfaltada nos acercará al sendero que nos lleva a un pilar y posteriormente a un mirador natural donde existe un ruinoso “rajal de colmenas” (corral de piedra donde se resguardan las colmenas).
Nos salimos del sendero para ir en busca de Cerro Moyano, donde una empinada cuesta nos hará jadear en un corto tramo. Llegamos a un mirador natural desde donde podemos ver el bonito Embalse del Rumblar, las semis-inundadas ruinas del milenario Poblado de Peñalosa, y al fondo, al norte, la vieja cadena montañosa de Sierra Morena, correspondiente al Parque Natural de la Sierra de Andújar, además de una bonita postal del Castillo de Burry Al-Hammar. Volvemos sobre nuestros pasos, para coger parte del PR-A, por el que coincidimos en algunas ocasiones. Llegamos a otro mirador en el que de nuevo nos
ilustra un cartel interpretativo que nos habla de nuevo sobre la gran riqueza museística del lugar. Descendemos bruscamente por un sinuoso y vertiginoso sendero, que nos llevará a la que los lugareños llaman la Playa del Tamujoso.
Por fin llaneamos por una ancha pista, nos encontramos bordeando el embalse, que en unos centenares de metros nos llevará al sendero de la vereda de las Aguas. Este estrecho sendero continua bordeando el embalse sobre la máxima cota de inundación, al borde del monte. Pronto llegamos al llamado vivero donde continuaremos por el sendero. Llegamos a una pista de nuevo, por la que ascendemos tranquilamente observando la variada vegetación que tenemos bajo la sombra de los extensos pinares. En esta ladera observamos restos de antiguas y derruidas majadas, fruto de la intensidad ganadera que hubo en el pasado.
Llegamos a un collado en el que varios caminos salen por doquier, elegimos el sendero que sale a nuestra izquierda que nos lleva al restaurado Fortín de Migaldías (fortín para control del territorio vinculado a la explotación minera, hace más de 4000 años.). Volvemos sobre nuestros pasos y cogemos el que desciende, que nos lleva de nuevo al borde del embalse. Continuamos por la vereda de las Aguas, bordeando y casi tocando el agua, claro que esto irá dependiendo del nivel de agua embalsada. La salida en esta ocasión es por una de tantas vías pecuarias que existen por estos parajes, se trata del Cordel del Camino de la Picoza, un maltrecho camino que asciende por una vaguada, en busca de un collado, desde donde bajamos a una fuente, la cual es acompañada de una alcubilla y un rebosante pozo de agua. Nos giramos y ascendemos junto al Arroyo de la Alcubilla, que nos lleva a la Piedra Escurridera y al Pocico Ciego. Una sombreada Área Recreativa, nos hace saber que hemos llegado a Baños de la Encina.
Finalmente daremos un paseo por el casco urbano del pueblo para conocer su rico patrimonio cultural y tomar algún refresco
Participantes en la marcación de la ruta.
Bauti y Valero.